La Sociedad Torácica Americana (ATS), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (IDSA) han elaborado una actualización de las directrices sobre prevención, control y tratamiento de la tuberculosis, primera revisión que se lleva a cabo desde 1994.
Se estima que 10 millones de estadounidenses son portadores del bacilo causante de la enfermedad, aunque sólo un 10% desarrollará la enfermedad en algún momento de su vida. No obstante, los expertos ponen de manifiesto que se trata de un problema creciente en todo el mundo, especialmente en África, donde se propaga con más facilidad debido a la alta prevalencia del sida.
Las nuevas directrices se centran en los conocimientos terapéuticos más recientes, incluyendo la administración de fármacos, el uso de combinaciones a dosis fijas, la monitorización y manejo de los efectos adversos, y las interacciones farmacológicas. Asimismo, subrayan que la estrategia DOTS, de supervisión directa del tratamiento, constituye la mejor forma de alcanzar altas tasas de cumplimiento terapéutico y, por tanto, de curación.
El texto recomienda utilizar cuatro distintos regímenes de tratamiento. Cada uno consiste en una fase inicial de 2 meses, seguida de diferentes opciones para su continuación de 4 a 7 meses.