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Un estudio explica la propensión genética de los afectados por la intoxicación del aceite de colza en España



Jano On-line y agencias
23/02/2004 15:26

Científicos del Instituto de Investigaciones Biomédicas Augut Pi i Sunyer de Barcelona (Idibaps) han identificado el papel que desempeña una proteína a la hora de desarrollar el denominado síndrome del aceite tóxico. Esta alteración ya ha afectado a 20.195 personas que antes de 1981 consumieron aceite de colza adulterado que fue introducido de manera fraudulenta en España.

El Síndrome del Aceite Tóxico (SOT), que se saldó con 339 muertes, se manifestó en forma de tos sin expectoración, fiebre elevada, dolores musculares y de cabeza, condensación pulmonar e insuficiencia respiratoria. El primer caso se detectó el 1 de mayo de 1981 en 6 miembros de una misma familia de Torrejón de Ardoz (Madrid).

Dos décadas después, investigadores del Idibaps han determinado "por qué en una misma familia que había consumido aceite de colza hubo miembros que resultaron intoxicados y otros no", explicó el presidente del comité científico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el estudio de la SOT, Emili Gelpí.

El estudio analizó las muestras de un total de 86 personas que habían consumido aceite de colza, una parte de las cuales -más de 40- había desarrollado la enfermedad y el resto no, según explicó en rueda de prensa uno de los investigadores del Idibaps y responsables del estudio, Joaquín Abián.

La investigación permitió "identificar que había proteínas que se expresaban de forma distinta en ambos grupos", según Abián. "Una de estas proteínas fue la haptoglobina, que se observó que se expresaba de formas distintas según si el paciente había desarrollado el síndrome o no", advirtió.

Esta proteína se puede presentar a través de tres variantes distintas denominadas 1f, 1s y 2. Los investigadores detectaron que el grupo de personas que habían resultado intoxicadas por el aceite de colza tenían siempre presente la variante 1s, lo que "podría ser un factor de riesgo a la hora de desarrollar este síndrome", según Abián.

En cambio, en las muestras de personas que habían consumido aceite de colza pero que no habían desarrollado la enfermedad se detectó una mayor presencia de la variante 1f, que en este caso "tiene un papel protector", explicó este investigador.

De hecho, menos del 25% de personas que tenían esta última variante de proteína y que consumieron aceite de colza resultaron intoxicadas, mientras que entre los que presentaban la variante 1s, desarrollaron el síndrome más del 60%, lo que inevitablemente también aumenta el riesgo de mortalidad.

El estudio, en el que también ha participado la Dra. Carmen Quero, "sólo es una parte del complicado rompecabezas que explica las causas y los detalles de la intoxicación de aceite de colza que se produjo en España", puntualizó Gelpí. "Todavía hay algunos interrogantes sin responder", añadió.

Actualmente, los investigadores del comité que preside el propio Gelpí investigan la posibilidad de encontrar un modelo animal que responda de forma similar al hombre tras consumir una muestra de aceite tóxica y poder explicar así el mecanismo de intoxicación.

"Hemos investigado con más de 3.000 animales en una quincena de laboratorios y ahora se probará con gatos y cierto tipo de monos", anunció Abián. De hecho, "estamos a las puertas de tener un modelo animal que nos pueda servir y podemos decir que, en este sentido, vemos el final del túnel", precisó Gelpí.

Uno de los interrogantes que todavía queda por responder son las causas que explicarían por qué el consumo de aceite de colza produjo mas intoxicaciones en mujeres que en hombres. "Aunque en los primeros dos años el número de intoxicados fue similar, a partir de 1983 la enfermedad afectó a más mujeres que hombres", según Gelpí.

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