Los preceptos culturales, el papel de la mujer en la sociedad, los prejuicios ante la anestesia y la percepción del embarazo y del dolor son diferentes según el país de origen de cada individuo, y son aspectos que los especialistas deben tener en cuenta ante la gestación y el parto, según ha explicado la Dra. Pilar Ariño, del Hospital del Mar de Barcelona, en el XIV Simposio de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor .
El fenómeno de la inmigración ha alcanzado de lleno al sistema sanitario. Uno de los ámbitos más afectados es el de la ginecología y la obstetricia, donde los flujos migratorios incluso han obligado a reconsiderar ciertos aspectos en la anestesia y la analgesia obstétrica.
Las mujeres de América Latina suelen ser las que migran primero, y luego traen a la familia. En el caso de las asiáticas y africanas es al revés: llega el marido y con posterioridad se produce el reagrupamiento familiar.
“En todos los casos, sin embargo, menos del 1% de mujeres migran por su propio desarrollo personal, lo hacen por el de la familia, lo que determina su actitud en el país de adopción", ha señalado la Dra. Ariño.
Las inmigrantes africanas y asiáticas son las más aisladas: no aprenden el idioma y dependen más del varón. "No darán el consentimiento informado para el uso de anestesia sin la aceptación del marido".
Además de la barrera que supone el desconocimiento de la lengua y de cómo funciona el sistema, o del miedo a ser denunciadas en el caso de encontrarse en situación irregular, en el embarazo se producen otros conflictos: "Muchas mujeres no entienden que se las someta a tantas pruebas y se les haga un seguimiento por un proceso que en su país viven sin acudir a ningún centro médico", ha añadido la Dra. Ariño.
Un punto especialmente sensible es el uso de anestesia. Las personas provenientes de Marruecos, Afganistán o India, entre otros, relacionan anestesia con cesárea y la rechazan.
En otros casos, se sienten culpables si se les aplica o creen que connota cobardía. También existen diferentes reacciones durante el alumbramiento. Algunas culturas no entienden un parto sin dolor, y otras no lo manifiestan aunque lo sufran. "Las mujeres magrebíes gritan mucho incluso con anestesia: es algo cultural, y una forma de decirle al marido lo que sufren por él".
Un estudio impulsado por el Hospital del Mar con más de 200 mujeres de América, África, Asia y Europa demuestra que la gran mayoría acepta el uso de anestesia. No obstante, cuanto mayor es el desconocimiento de la técnica más recelo y miedo hay a las consecuencias.
En este sentido, la Dra. Ariño ha recordado el importante papel que desempeñan los mediadores culturales, no sólo para sortear los problemas del idioma, sino para "comprender los matices culturales".
Por otra parte, las diferencias en la forma de entender el nacimiento de un niño también son bien visibles entre los países europeos.
Así, en España, el 99,3% de los partos son tecnificados, ha explicado el Dr. Antoni Payà, del Hospital del Mar, mientras que en Holanda, el 40% tiene lugar en casa, "una opción que puede ser igual de segura".