En la Primera Cumbre Mundial sobre Cáncer de Cuello de Útero, reconocidas personalidades internacionales, incluidas las campeonas olímpicas Nadia Comaneci y Laura Flessel, así como la tenista ganadora en Wimbledon Gabriela Sabatini, se han unido a organizaciones sanitarias, expertos en cáncer, políticos y profesionales de la salud con el fin de impulsar una lucha más coordinada y eficiente contra el cáncer de cuello de útero en todo el mundo.
La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) acogió esta Primera Cumbre, cuyo lema es "Salvaguardando el futuro de la salud de la mujer", con el patrocinio del presidente de Francia, Jacques Chirac, y el ministro de Sanidad francés.
Reconocidas personalidades femeninas de 17 países unieron sus fuerzas a las de la UNESCO, la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC), el Club Europeo de la Salud (ECS) y la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) para formar la Coalición contra el Cáncer de Cuello de útero (CACC) y hacer un llamamiento a los gobiernos con el fin de mejorar la lucha contra esta enfermedad mortal mediante la educación, el fomento de las citologías y el incremento de los programas de vacunación a escala mundial. El cáncer de cuello de útero es uno de los pocos que puede ser combatido mediante una vacuna, al ser causado por un virus.
Basándose en la Carta de París 2000, la Declaración Mundial sobre el Cáncer 2006 y el Llamamiento de Rabat 2006 para frenar la expansión del cáncer de cuello de útero, el CACC presentó una declaración que fue firmada en la cumbre por 600 asistentes y plantearon a los gobiernos una llamada a la acción:
-Educar e informar a las mujeres sobre el cáncer de cuello de útero, sus causas y la prevención mediante la vacunación y los programas regulares de exploración ginecológica.
- Proporcionar el acceso de las mujeres a los programas de detección precoz del cáncer de cuello de útero así como a los de tratamiento.
-Facilitar el acceso libre a la vacuna a las jóvenes y adolescentes gracias a la puesta en marcha de programas de vacunación por parte de los gobiernos.
"El cáncer de cuello de útero causa la muerte anualmente a 250.000 mujeres en todo el mundo – el equivalente a 685 defunciones por día1- a pesar de que es un cáncer que se puede prevenir gracias a la vacuna existente en la actualidad. Por tanto, mi presencia tiene por objeto aumentar el nivel de información que hay hoy en día entre las adolescentes y sus madres sobre cómo una infección común causada por un virus puede desembocar en un cáncer. Así como recalcar la necesidad de programas regulares de citologías y recomendar a los gobiernos que las madres deberían poder proteger a sus hijas mediante la vacuna. Sin duda, esta posibilidad real de salvar vidas debería estar al alcance del mayor número posible de mujeres", afirmó la número uno del tenis femenino mundial, Justine Henin.
Alison Nightingale es una paciente británica que no descubrió que tenía cáncer de cuello de útero hasta un estadio bastante avanzado de la enfermedad. Explicó durante la Cumbre su experiencia sobre el tratamiento que recibió – invasivo y bastante debilitante – para superar el cáncer. "Me encontré ante el aterrador diagnóstico que amenazaba mi vida de padecer un cáncer de cuello de útero sólo cuatro meses después de nacer mi hija y someterme a la grave operación de extirpación no sólo de la matriz sino del tercio superior de la vagina para poder eliminar el tumor. Pensé que no vería crecer a mis hijos. El cáncer significó que ya no podría quedarme embarazada y afectó a mi feminidad y sexualidad, al igual que a mi matrimonio. Si una vacuna puede prevenir la muerte de cientos de miles de mujeres en todo el mundo, soportando el dolor físico y la batalla emocional que tanto yo como mi familia y mis amigos hemos sufrido como consecuencia del cáncer de cuello de útero, entonces los gobiernos deberían poner en marcha planes de ayuda para proteger a la mujer y a sus familias e hijos de esta enfermedad cruel".
Sobre las consecuencias positivas que tendría la puesta en marcha por parte de los gobiernos de programas de acceso libre a la vacuna, el Dr. Pete Harper, oncólogo y terapeuta consultor del Hospital Guy's & St. Thomas de Londres (Reino Unido), afirmó que "los programas de vacunación frente al cáncer de cuello de útero pueden salvar muchas vidas y prevenir el sufrimiento causado por los tratamientos invasivos que intentan erradicar las lesiones precancerosas. Las citologías, no obstante, deberán continuar realizándose puesto que la vacuna no protege frente a todos los tipos de cáncer de cuello de útero. Los programas de vacunación, por su parte, deberán comenzar por las niñas y adolescentes para asegurarse un nivel óptimo de protección antes de que se expongan al virus del papiloma humano".
Por su parte, el Profesor Helene Sancho Garnier, miembro de la UICC (Francia), sostiene que "en los países desarrollados, la educación e información sobre el cáncer de cuello de útero será una ayuda inestimable dentro de los programas de vacunación, ya que reforzarán a las madres y a sus hijas en la necesidad de vacunarlas lo antes posible sin olvidar las revisiones ginecológicas. En los países en vías de desarrollo, por su parte, donde los recursos y las infraestructuras sanitarias para realizar citologías son limitados, la vacunación es el mejor sistema de prevención, al cual deberían poder acceder todas las mujeres".
"La existencia de una vacuna frente al cáncer de cuello de útero marca una nueva etapa en la lucha contra esta enfermedad. Y la Primera Cumbre Mundial sobre Cáncer de Cuello de Útero es, a su vez, un emocionante y trascendental primer paso en la defensa de los programas nacionales de vacunación. Esperamos, por tanto, que la declaración de la CACC sirva para emprender las acciones necesarias que erradiquen un día el cáncer de cérvix", concluyó uno de los organizadores, el Prof. David Khayat, oncólogo del Hôpital de la Pitié Salpétrière de París (Francia).
La vacunación frente al cáncer de cuello de útero junto con la aplicación sistemática de la citología para una detección precoz es, hoy por hoy, la mejor manera de prevenir esta enfermedad mortal. La vacuna neutraliza los tipos del virus del papiloma humano que causan el 75% de los casos de cáncer de cuello de útero. Estudios recientes en Estados Unidos han demostrado que la vacunación podría prevenir hasta el 91% de los casos de cáncer de cuello de útero relacionados con los tipos del virus del papiloma humano incluidos en la vacuna, según el programa de vacunación escogido.
Hasta el momento, Australia y Estados Unidos son los países que han promovido y financiado planes de vacunación. En este último país, la vacuna está disponible desde junio de 2006. Y en septiembre de ese mismo año, la Unión Europea aprobó su comercialización. Actualmente, 57 países ya han dado luz verde a su utilización. Y en otros 50 se han presentado solicitudes de aprobación ante las agencias regulatorias pertinentes.
Los programas de cribado permiten detectar la presencia del cáncer de cuello de útero o de lesiones precancerosas provocadas por el virus del papiloma humano. Sin embargo, y a pesar de los programas de detección precoz, en Europa este tipo de cáncer es la segunda causa más común de muerte por cáncer, tras el de mama, en mujeres jóvenes entre 15 y 44 años. Aproximadamente 30 mujeres mueren cada hora en el mundo y 2 cada hora en Europa por esta enfermedad. Lo que supone que anualmente se diagnostique este cáncer a 500.000 mujeres en el mundo, de las cuales 250.000 morirán a consecuencia de ello.
El cáncer de cuello de útero es causado exclusivamente por el virus del papiloma humano, un virus muy común. Se estima que el 70% de las personas sexualmente activas podrían estar expuestas al virus del papiloma humano en algún momento de su vida. El uso del preservativo ofrece protección, pero no absoluta. La mayoría de las infecciones por este virus ocurre en la adolescencia y la juventud. Se estima que la relación entre el virus del papiloma humano y el cáncer de cuello de útero es más fuerte incluso que la existente entre el tabaco y el cáncer de pulmón.
El virus del papiloma humano puede provocar el desarrollo de células cancerosas o potencialmente cancerosas. Y, una vez que se detecta el pre-cáncer, solamente se puede recurrir a la cirugía para eliminar la lesión y prevenir la potencial progresión a cáncer. La mayoría de los tratamientos existentes a menudo causan la esterilidad permanente.