Los niños expuestos a grandes niveles de alergenos de gato durante sus dos primeros años de vida podrían estar en mayor riesgo de convertirse en alérgicos a esos animales, según un nuevo llevado a cabo por el National Research Centre for Environment and Health, de Nuremberg (Alemania), que recoge la revista “Journal of Allergy and Clinical Immunology”. Sin embargo, el peligro a la sensibilización parece desaparecer a los 6 años.
Los resultados muestran que evitar la exposición a gatos en la casa no sería suficiente a la hora de proteger a los niños de las alergias. Algunos estudios han demostrado que tener gatos como mascotas durante los primeros años de vida aumenta el riesgo a desarrollar alergia a estos animales, pero otros han concluido que, en realidad, tener gatos protege a los niños de desarrollar este problema, destacaron los investigadores.
Debido a que la mayoría de los estudios han analizado sólo un momento en el tiempo, los autores realizaron un seguimiento a 2.166 niños, desde el nacimiento hasta los 6 años.
Cuando los participantes eran bebés de 3 meses, los investigadores recolectaron muestras de polvo de sus casas. A los 2 y 6 años, les hicieron análisis de sangre y volvieron a extraer muestras de polvo.
Los investigadores descubrieron que cuanto mayor era el nivel de alergenos de gato en el polvo, en el momento en que los niños tenían 3 meses de edad, mayor era la posibilidad de que hubieran desarrollado sensibilización al alergeno a los 2 años.
La sensibilización a un alergeno no significa que un niño se convertirá en alérgico a él, aclararon los autores, pero sí indica que hay un riesgo mayor.
Con todo, a los 6 años de los pequeños, los investigadores no hallaron correlación entre la exposición a alergenos de gato en la infancia y la sensibilización al alergeno o la presencia de algún tipo de síntoma de alergia o enfermedad.
Los autores descubrieron que la exposición total a gatos a lo largo del tiempo, definida por la presencia de uno de estos animales en la casa y por la frecuencia con que la persona tuvo contacto con gatos fuera de su hogar, aumentaba la oportunidad de sensibilización entre los niños de hasta 6 años.
Los chicos que no tuvieron gatos en la casa pero estuvieron en contacto frecuente con estos animales, corrían un riesgo particularmente alto de desarrollar la sensibilización, especialmente si sus padres tenían algún tipo de enfermedad alérgica.
Journal of Allergy and Clinical Immunology 2007;119:1148-1155