Los trasplantes de sangre de cordón umbilical podrían proporcionar mejores resultados a los pacientes pediátricos leucemia que los trasplantes de médula ósea, según un estudio de la Universidad de Minnesota (Estados Unidos) que se publica en "The Lancet".
Los investigadores compararon los resultados en niños con leucemia que recibieron trasplantes de médula ósea de donantes no emparentados con los de niños que recibieron trasplantes de células de cordón umbilical. En la mayoría de los donantes de médula ósea existía concordancia con el trasplantado mientras que en el caso de los donantes de sangre de cordón en la mayoría no había concordancia.
Los resultados del trabajo, que incluyó datos de 785 niños de menos de 16 años con leucemia linfoblástica aguda o leucemia mieloide aguda, mostraron que los casos de sangre de cordón no compatibles con el paciente evolucionaron de forma tan favorable como los de médula ósea compatible en cuanto a tasas de supervivencia. Además, los participantes del estudio que recibieron sangre de cordón compatible tuvieron una tasa de supervivencia un 20% mayor que aquellos que fueron sometidos a un trasplante de médula ósea de donante idóneo.
El estudio mostró que la sangre de cordón umbilical tardó más tiempo en reconstituir las células sanguíneas, pero estos trasplantes se asociaron a un menor riesgo de rechazo. Las tasas de recidiva también fueron menores en el caso de los trasplantes de sangre de cordón umbilical no concordantes. El estudio también mostró que, además de la idoneidad del trasplante, las mayores dosis de células en los trasplantes de sangre de cordón umbilical mejoraron las tasas de supervivencia.
Según indica el Dr. John E. Wagner, director de la investigación, lo que el estudio sugiere es que la sangre de cordón no debe ser considerada como una terapia de segunda línea por más tiempo. El investigador señala que en la actualidad los pacientes de leucemia esperan meses hasta que aparece el donante de médula ósea adecuado, un tiempo en el que la enfermedad puede volver a reproducirse. "Por primera vez el momento del trasplante puede establecerse según las necesidades del paciente en vez de cuando exista la médula ósea compatible", concluye Wagner.
Lancet 2007; 369:1947-1954